Las blancas ya estaban en dificultades en esta posición de la partida Wolf-Mieses (Monte Carlo, 1902), pero tras jugar 30. f3 aceleraron el final al permitir al conductor de piezas negras una maniobra táctica precisa que le llevó a la victoria de forma inapelable.
En la partida Dobosz-Lorscheid, correspondiente a la Bundesliga alemana de 1991, se llegó a esta posición en la que, basándose en la indefensa posición del monarca negro, las blancas se hicieron con la victoria mediante una secuencia táctica irrefutable.
A la partida Shalnev-Shpilker (Donetsk, 1971) corresponde esta posición que, vista de forma muy superficial podría parecer que las negras tienen controlada por la ventaja de material que atesoran, pero la realidad es que los sacrificios realizados por las blancas han ido destinados precisamente a conseguir una red de mate basada en la combinación de distintos temas tácticos, y que llevaron a cabo de forma irrefutable para anotarse la victoria.
Tener dama de ventaja es en muchas ocasiones una ventaja definitiva, y en esta posición, correspondiente a la partida Pohle-Uschold (Bayern, 2001), no es una excepción. El reto es saber realizar la ventaja en victoria, y si es posible hacerlo en el número más preciso de jugadas sin dar opciones al rival, como hizo el conductor de piezas negras en esta partida.
El sacrificio de pieza de las negras: 28… Cxh3, no parecía muy prometedor, pero la mala gestión de la impactante jugada hizo que las blancas jugasen de forma poco meditada 29.Txd3 con lo que se metieron, en tan solo dos jugadas, en una red de mate, que las negras supieron ejecutar eficazmente para hacerse con la victoria en esta posición, correspondiente a la partida Marco-Mieses (Monte Carlo, 1901).
Marco, Georg – Mieses, Jacques (Monte Carlo, 1901)